Cuando la ciudad se vuelve demasiado intensa, quienes pueden permitírselo buscan algo más que descanso: buscan un refugio.
A un corto viaje desde Bogotá, descendiendo por las curvas que llevan al Tequendama o https://tessyiwd509084.blogolenta.com/37312213/entre-naturaleza-y-lujo-el-nuevo-encanto-de-las-fincas-en-cundinamarca